abril 22, 2020

La Tierra tiene motivos para celebrar su día

Por Joany De Gracia

Nosotros estamos en pausa, pero no la Tierra. Mientras media humanidad se mantiene confinada, el planeta aprovecha para tomarse una bocanada de aire más puro y lavarse las impurezas  que le hemos causado con nuestras malas acciones.

Aunque suene duro, la madre Tierra se ha liberado durante un par de semanas de nosotros,  de las chimeneas de las plantas industriales y del ruido y el smog que producen millones de autos. La recientes imágenes satelitales de la Agencia Espacial Europea y la NASA muestran cambios favorables para el medio ambiente, con  cielos más claros y aires frescos.

“Esta es la primera vez que veo una caída tan dramática en un área tan amplia para un evento específico”, señaló a CNN Fei Liu, investigadora de calidad del aire en el Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA. Cambios que se han registrado debido a las medidas de mitigación y cuarentena que han tomado más de un centenar de países para evitar la propagación del COVID-19.

También los animales están haciendo fiesta con nuestro encierro. Se sienten libres de amenazas y es por ello que se han visto delfines en los canales vacíos de Venecia, pavorreales en las calles de Madrid, ciervos en las avenidas de Japón y vacas en las calles principales de Soná.

El ruido de los autos ha sido silenciado por el cántico de las aves. Hay quienes escriben en las redes sociales que ahora escuchan más a los pajaritos. Señores, ellos siempre cantan, solo que el ritmo acelerado de nuestras vidas nos tenía ciegos y sordos ante la belleza y el sonido de la naturaleza.

El planeta está en calma. El confinamiento ha logrado una reducción en lo que los geólogos denominan “ruido sísmico”  generado por nosotros mediante las actividades diarias. Thomas Lecocq, sismólogo del Observatorio Real de Bélgica, y quien registró el fenómeno, señaló que todo está calmado y las estaciones sísmicas también sienten esa tranquilidad.

Seguramente cuando retornemos a nuestras vidas muchas cosas cambiarán. Quizás valoremos más lo que nos perdimos en estas semanas de encierro y apreciemos una flora regenerada, más verde, colorida y hermosa. Es el momento oportuno para aprender a convivir con la naturaleza y protegerla porque ella es nuestro hogar.

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