abril 22, 2020

Regresaron los jardineros del bosque

En un operativo de rutina por el distrito de Tierras Altas, uno de los técnicos del Ministerio de Ambiente en la provincia de Chiriquí, no dudo en filmar lo que sus ojos contemplaban. En el camino, una manada de 31 saínos (Tayassu tajacu) caminaban entre la tranquilidad del bosque y la agradable temperatura.
Allí estaban los padres junto a sus crías, quienes empiezan a explorar el hábitat que desde siempre les ha pertenecido, pero la presencia del hombre ha provocado que ellos se adentren entre la espesa vegetación que caracteriza la zona boscosa de las tierras altas chiricanas.
Este evento es inusual, aseguran los técnicos y guardaparques que a diario recorren las áreas protegidas de la provincia; la presencia de ellos demuestra que la cuarentena ha traído consigo que los animales silvestres retornen a áreas donde ya no frecuentaban.
“Ellos son de vital importancia para el ecosistema, son considerados jardineros naturales de los bosques debido a la distribución de semillas que realizan, ellos remueven la tierra y consigo hacen que estas germinen satisfactoriamente” asegura Carlos Castillo, técnico de biodiversidad y jefe encargado de la sección de Áreas Protegidas y Biodiversidad 
En Panamá, el saíno está protegido por la Ley No.24 de 1995 (Ley de Vida Silvestre) y por el Decreto 051 de 2008, siendo considerada una especie vulnerable (VU).

El Saíno
Es principalmente vegetariano, consume hierba, hojas, ramas tiernas, frutas, raíces y rebrotes. Sin embargo, también puede adicionar a su dieta invertebrados y pequeños vertebrados.
La anatomía es muy parecida a la del cerdo común, su cuerpo está cubierto de un pelaje más denso y abundante. Las cerdas son largas y gruesas, de color gris oscuro o negruzco. A lo largo de toda la espalda tienen una línea de pelos más largos que se erizan cuando están asustados o enojados. Alrededor del cuello tiene un collar de color blanco amarillento.
En los animales más viejos, el pecho, los cachetes y el área alrededor de los ojos se tornan blancuzcas también. Presenta una glándula en la zona dorsal cerca a la base de la cola que segrega una sustancia viscosa de olor muy penetrante que utiliza como instrumento de identificación y defensa contra depredadores.
Este mamífero de tamaño mediano se agrupa en manadas que incluyen hembras y machos de diferentes edades.
Ellos se desplazan en filas siguiendo senderos ya establecidos por el grupo. Mientras marchan producen un ruido bajo al frotar sus dientes y van marcando el camino aruñando el suelo con sus pezuñas, defecando y orinando, o restregando sus glándulas de olor en los árboles. Cuando detectan una amenaza, hacen un ruido fuerte, despiden un olor mucho más intenso que lo normal de sus glándulas y se dispersan en el bosque para ocultarse

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