junio 13, 2020

Frenadeso dice que estamos en un punto de descontrol del virus

Suma preocupación ha causado el vertiginoso aumento de los casos de COVID-19 en Panamá. Esto agrega un factor adicional de angustia, tristeza y trauma que viven las familias panameñas que se han sacrificado en medio de grandes penurias y carencias durante casi 80 días de cuarentena. Hay mucha incertidumbre sobre el futuro y ni asomo de cuándo se pueda retornar a la llamada normalidad.

Positividad

El aumento de casos no es el problema en si. Al practicarse un número superior de pruebas, que en los tres últimos días han sido más de dos mil, era evidente que los casos debían aumentar. Así también se reduce la letalidad, es decir los muertos en comparación con los casos positivos. Las pruebas deben masificarse aún más para rastrear rápidamente a los asintomáticos y así aislarlos con los sintomáticos y evitar la propagación del virus. Esta semana, faltando un día, hemos superado por primera vez los 3 mil casos (3,207) y falta un día para completarla.

El problema real es la alta positividad que se presenta, es decir los casos que resultan positivos en comparación con las pruebas realizadas. En esta última semana la positividad ronda el 30%. Para algunos expertos este indicador es más preciso que la variable de la que tanto se ufanan las autoridades de test por millón de habitantes.

El grado de positividad al que hemos llegado plantea que estamos ante un escenario grave de crecimiento exponencial de los casos y si le agregamos que esto es apenas el resultado de la apertura del bloque 1 y que aún no vemos lo que significó la apertura del bloque 2 y el levantamiento abrupto de la cuarentena el 1 de junio, la situación se torna más complicada.

Otro hecho grave es que la mayor cantidad de casos y el más alto Rt (número reproductivo efectivo) se presenta en los distritos y corregimientos más poblados del país, especialmente en la zona de tránsito (Arraiján, Panamá y San Miguelito) donde se concentra la mayor cantidad de la fuerza de trabajo.

Esto también nos habla que estamos ante la posibilidad de un aumento considerable de los muertos que hoy suman 421. En el renglón de muertos por millón de habitantes estamos en 10, esto significa el puesto 26 en el mundo según las estadísticas de Johns Hopkins University y sexto en América Latina, hoy el epicentro de la pandemia.

Para que tengamos una idea de cómo han venido aumentando las muertes, llegar a 100 fallecidos tomó 38 días es decir 2.6 muertes por día. Pero para llegar a 400, es decir 300 fallecidos más, tomó 54 días, 5.5 muertes por día, más del doble de aquellos primeros 38 días.

Mortalidad y UCI

¿Por qué tenemos tan alta mortalidad? Las autoridades y sus expertos hablan poco del tema. Pero, ya lo hemos dicho, esto tiene que ver con el hecho de que tenemos una población enferma, que a temprana edad padece de enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión, problemas respiratorios, desnutrición, cáncer, todas estas enfermedades asociadas a las muertes con coronavirus. Esto tiene que ver con los malos hábitos de consumo, inseguridad alimentaria, el alcoholismo, tabaquismo, drogadicción, etc. Esto es consecuencia de la precaria salud pública, los procesos de privatización, el robo descarado de los fondos, la ausencia de salud preventiva y comunitaria y la falta de concienciación de la población.

Otro factor a tomar en cuenta hoy es el incremento de los casos en las unidades de cuidados intensivos (UCI). El 24 de mayo habían 64 pacientes y ayer se alcanzó la cifra de 96 pacientes, en medio de informaciones que las camas en UCI del Complejo de la Caja de Seguro Social, principal centro hospitalario del país, se agotan, teniendo que improvisarse en unos días, 66 supuestas camas de UCI, y de la repentina entrada “gradual” de operaciones del cuestionado hospital hospitalario, monumento al robo, que aún no cumple con los estándares según distintas fuentes como los bomberos, la Sociedad Panameña de Ingenieros y Arquitectos (SPIA) y cuyo contrato de construcción aún no ha sido refrendado por la Contraloría.

Todo indica, por experiencia de otros países, que la manera más eficaz para combatir el coronavirus es reforzar las medidas sanitarias y de aislamiento social, entre ellas la cuarentena o confinamiento. Pero para ello es necesario garantizarle a la población lo necesario para subsistir, ello significa comida, medicina, servicios básicos (luz, agua, vivienda, internet, gas, comunicaciones, etc.), seguridad de empleo o de una renta básica a los desempleados, moratoria real que incluya los intereses, lo cual no ha sucedido pues los bancos están presionando y chantajeando a los clientes así como entidades como el IFARHU, añadiendo más traumas a los panameños.

Ridículo incremento del bono

Esto tampoco se resuelve con un ridículo aumento del bono de 80 a 100 como ha planteado el presidente, Laurentino Cortizo. Seguimos insistiendo en que el bono debe ser mínimo de 500 balboas y para ello hay plata. Entre bonos, préstamos y donaciones este Gobierno ha reunido 7,466.1 millones de dólares y planea endeudar más al país. Tan solo que sus prioridades son otras y no los panameños. Ese dinero buscan seguir direccionándolo a los bancos, a los ultramillonarios y grandes corporaciones. Ese dinero seguirá financiando el robo y la corrupción creciente.

Es una vergüenza nacional que este país, el “Dubai” de las Américas, el “Hub” logístico, el país puntero en crecimiento económico destine solo el 0.3 % del PIB para el llamado bono solidario, muy lejos de lo que han invertido otros países centroamericanos como Costa Rica y El Salvador. Es la mezquindad de una clase dominante que se ha beneficiado de un modelo económico excluyente convirtiendo a Panamá en uno de los países más desiguales del planeta.

Y no solo eso. En esto casi 80 días de cuarentena, interrumpida sin ningún fundamento en la semana de 1 de junio, más de 74 mil trabajadores con contratos suspendidos no han podido cobrar ni siquiera el mísero bono de 80 balboas. Por ello exigimos su pago retroactivo.

No solo se están burlando del pueblo sino también robando y jugando con la vida de los panameños y por ello estos gobernantes, desde el presidente, ministros, “expertos” y demás autoridades deberán responder ante la justicia. De ello son cómplices las cúpulas de los partidos tradicionales, seudo independientes, líderes de gremios empresariales que en reuniones de recámara planean una nueva normalidad dictatorial y neoliberal más radical que sacrifique los derechos del pueblo y los trabajadores, en momentos en que también fraguan rematar los recursos de la Caja de Seguro Social.

Se han negado a solicitar solidaridad de otros países con experiencias exitosas. El entreguismo de este Gobierno PRD lo llevó fue a pedir ayuda a Trump, el mandatario hoy cuestionado por el pésimo manejo de la crisis del coronavirus llevando a Estados Unidos hoy a tener más de 2 millones de casos, es decir más de un cuarto de los casos a nivel mundial, y más de 100 mil muertos, también más de la cuarta parte de los muertos a nivel mundial.

Es la hora de la unidad, resistencia y la lucha para enfrentar estos embates del poder económico y político y barrer con el modelo económico de este sistema injusto y construir una nueva república con plena democracia y soberanía mediante una Asamblea Constituyente Originaria.

Panamá, 13 de junio de 2020.

 

FRENTE NACIONAL POR LA DEFENSA DE LOS DERECHOS ECONÓMICOS Y SOCIALES

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